Cortázar y «Rayuela»: Boom latinoamericano

Cortázar y «Rayuela»: Boom latinoamericano

Nadie escribe en una isla desierta, totalmente aislado de sus congéneres, y el caso de Cortázar no es diferente. Tuvo maestros y coetáneos con los que compartió su pasión por las letras.

En el primer grupo, el de los escritores de otra generación a los que admiraba especialmente, podemos incluir a Lezama Lima (con su novela «Paradiso») y a Jorge Luis Borges, con el que, pese a las diferencias ideológicas, mantuvo una relación de mutua admiración.

Como compañeros de generación están el resto de autores del «boom latinoamericano», en particular Mario Vargas Llosa (del que era muy amigo), Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez, con los que compartía el interés por llevar a la literatura latinoamericana más allá del estilo narrativo tradicional y de las historias costumbristas que solían escribirse en aquellos años.

En cuanto a poetas, tuvo amistad, entre otros, con Octavio Paz, Pablo Neruda y en especial con Alejandra Pizarnik, con la que mantuvo una relación protectora, como de hermano mayor.

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